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Trasfondo base sobre génesis de Tiamat (Aitor)

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Trasfondo base sobre génesis de Tiamat (Aitor)

Mensaje por jaume30 el Miér Oct 07, 2015 6:19 pm

trasfondo escrito por Aitor

Pues aquí está mi propuesta base sobre el génesis de Tiamat. Habría que mejorar redacción, completar cosas, pero la propuesta base es esta. Se me ha ido un poco de extensión pero bueno, ahí va:

1-HIELO Y TRUENO

Un bloque, un solo bloque de duro hielo cubría toda la superficie del planeta. Ventiscas, tormentas de nieve, granizo, hielo...todo era hielo. La palidez del paisaje iba en consonancia de lo que representaba, ausencia de vida, la muerte. Sólo un dios, omnipresente, omnipotente, daba señales de vida en aquél insípido mundo. Era el Señor del Hielo, quien disfrutaba de la soledad, del vacío, dela paz eterna que la muerte proporcionaba. Un ente natural sin sexo definido que subyugaba con tiranía a todo el planeta. El tempo no existía, no era necesario, la neblina cubría toda la atmósfera, y no se distinguía la noche del día.
Mas no existe en el amplio universo nada eterno, y en un momento indefinido e imposible de concretar, el mundo helado pareció retorcerse, rugir de agonía y de furia, y las negruzcas nubes comenzaron a amontonarse. De ellas salieron brillantes relámpagos, profundos truenos que llegaban a chocar con el congelado suelo. El Señor del Hielo, frío de corazón y mente, tardó en reaccionar, prefirió ver si aquella tormenta de rayos que abarcaba buena parte del planeta se disipaba o, si en cambio, se asentaría para dar paso a una nueva forma de paisaje que le resultaba ajeno y era incapaz de controlar.
El asombro llegó cuando de aquélla tempestad relampagueante surgió un ser consciente, de poder casi absoluto, cuya forma se definía por un cúmulo de energía rodeada de rayos. Triste y furioso, pues le oprimía la soledad de este frío mundo, trató de deshacer el hielo que imperaba en él. Ante tal ofensa, el Señor del Hielo reaccionó violentamente, entablando una batalla con el Señor de la Tormenta que haría temblar los mismísimos cimientos del mundo. Igualados en fuerza, y contenedores de una energía inimaginable, la contienda se mostraba igualada, y se extendió durante un período de tiempo que, siguiendo patrones y medidas humanas que en ese tiempo no existían, alcanzaría los mil años. Debilitados por esa eterna guerra, el hielo del planeta se hizo más débil y quebradizo, y los rayos ya no se mostraban con tanta intensidad. Ante el tumulto de la épica batalla, una criatura de las profundidades oceánicas despertó, y emergió, por fin, a la superficie, creando una brecha en la capa glaciar que dividía el océano y el aire. Dicha criatura, llamada Jörmundgander, y de naturaleza destructiva, había estado atrapada durante eones por el Señor del Hielo. Ansioso de venganza, la serpentina criatura se alió con el Señor de la Tormenta para acabar con el Señor del Hielo. Éste retrocedía más y más, viéndose irremediablemente superado por el poder combinado de sus enemigos. Finalmente, sufriendo derrota tras derrota, se atrincheró en el hemisferio norte del mundo. Sin embargo, inmortal e indestructible, no podía morir. Por ello, el Señor de la Tormenta, ayudado por Jörmundgander, lanzó una serie de conjuros sobre su debilitado enemigo para encerrarlo en el fondo del océano en unas barreras mágicas de las cuales no podría escapar, sumido en un eterno letargo, el fin dela Era dominada por el Señor del Hielo había finalizado. Del mismo modo, Jörmundgander volvería a las profundidades del océano para recuperarse de sus innumerables heridas.

2-LA ERA DE LA TORMENTA

Aunque enormemente agotado a causa de la batalla, al Señor de la Tormenta todavía le quedaba energía suficiente para remover el mundo. Sentía una inmensa soledad en su alma, por lo que de un potente impulso eléctrico creó a Shambur y a Sherana, divinidades que estarían destinadas a hacerle compañía. Como quería que interactuasen obligatoriamente entre ellas, inventó la división de sexos, así, Shambur era una divinidad masculina, y Sherana femenina. Ambas divinidades habían sido dotadas de gran inteligencia, creatividad y curiosidad. Al principio todo iba según lo planeado, pero pronto las divinidades creadas comenzaron a centrarse en sus propias ocupaciones. Shambur, excelente demiurgo, cogió arena del fondo del océano, la secó, la esparció sobre la superficie acuosa y creó grandes espacios terrestres donde se experimentarían sobre diferentes formas de vida. Continentes y todo tipo de islas fueron formándose al gusto de Shambur.
Junto con Sherana, tuvieron hijos, siendo los primeros de ellos el Sol y la Luna.
Como sus vástagos cada vez pasaban menos tiempo con él, el Señor de la Tormenta creó, de otro impulso eléctrico a Zampitum. Sin embargo, como al Señor de la Tormenta le quedaba cada vez menos energía, su nueva creación estuvo lejos de ser satisfactoria. Hosco, taciturno e introspectivo, a Zampitum no le agradaba la compañía de su progenitor, ni la de sus hermanos, debido a que ellos se mostraban demasiado altivos y dominaban a la perfección las artes mágicas, hecho que él era incapaz de controlar.

2.1-Creación de Elfos, Humanos y Enanos

Tras crear varios ecosistemas, a lo largo y ancho del mundo, Shambur y Sherana decidieron ir un paso más allá, y crear animales superiores,dotados de raciocinio que fuesen creados a imagen y semejanza de ellos. Así, cogiendo parte de la esencia del espíritu de la naturaleza que ellos mismo habían creado, y tras meses de arduo y apasionante trabajo, crearon a los primeros elfos, seres casi inmortales con una capacidad intelectual asombrosa, y que eran capaces de dominar las artes mágicas con una facilidad pasmosa.
A lo largo de los años Shambur y Sherana fueron adorados por las primeras comunidades élficas como auténticos dioses, generadores de la civilización. Orgullosos de su creación, y atentos a ella, Sherana quiso dar un regalo a Shambur. A escondidas, amasó arcilla sagrada con sus manos, y formó a los dos primeros humanos, hombre y mujer, a los que otorgó vida dotándolos de parte de su propio aliento vital. Cuando, al pasar los años, comenzaron a formarse las primeras comunidades humanas, Sherana mostró a Shambur su creación, entusiasmada. Sin embargo éste, tras ver la nueva especie creada, se echó a reír, diciendo que no tenían nada de especial y que, si la élfica era una especie de calidad, era sin duda porque él había sido partícipe y garante de dicha creación. Eso enojó a Sherana, quien se distanció de su amado.
Finalmente, Zampitum, celoso de las creaciones de sus hermanos, copió en secreto las fórmulas de la creación y, usando como material la piedra por él mismo pulida, creó otra nueva especie, la de los enanos, tozudos, orgullosos, longevos, barbudos, resistentes y excelentes artesanos. Como Zampitum tenía miedo de que sus hermanos se burlasen de su creación, los escondió dentro de las montañas, para que no fuesen vistos

3-EL ESTADLLIDO DE LA TORMENTA

El Señor de la Tormenta estaba iracundo, celoso de la adoración que las entidades vivientes menores, adorasen a sus retoños. Sus hijos, entretenidos entre sí, con las razas que habían moldeado, apenas se acordaban de él. Tempestuoso, decidió mostrarse en toda su amplitud ante elfos y humanos, para que, viendo su omnipotente poder, le adorasen como dios supremo. Sin embargo, ante la agresiva presentación de la Señor de la Tormenta, tanto elfos como humanos lo percibieron como un peligro inminente y huyeron espantados. Esto provocó que se elevasen plegarias tanto a Shambur como a Sherana para que los protegiesen. Ante esta inesperada reacción, el Señor de la Tormenta, solo y despechado, comenzó a urdir un agrio plan que satisficiese su iracunda ansiedad. Así, creó otra especie, una digna de él y del estado de ánimo en el que se encontraba. Fuerte, iracunda, saqueadora, agresiva...así nacieron los Ogros Dragón, cuya misión sería, bajo la orden de su señor, acabar con las comunidades de elfos y humanos.
Las primeras comunidades afectadas por estos brutales seres fueron las de los humanos, que se veían incapaces de frenar y contener a sus insaciables enemigos. De inmediato, Sherana, se dirigió al Señor de la Tormenta, pues temía que sus amados hijos fueran exterminados por los ogros dragón. La diosa se presentó furiosa ante su padre, y éste, sumido en la locura que la soledad origina, y en la excitación de ver como su raza estaba exterminando a la de su hija, dijo a Sherana que se arrodillase ante él, le jurara lealtad eterna, y se convirtiese en su esclava, del mismo modo que los humanos se convertirían en los esclavos de los ogros dragón. Impaciente, dio a Sherana un día para que tomase una decisión, un día en el que se daría tregua a los humanos. La diosa, asustada, fue de inmediato a hablar con Shambur, con quien no mantenía trato alguno desde que se pelearon debido al juicio del dios obre la creación humana. Shambur no quiso escuchar las palabras de Sherana, pues las creía exageradas, y, además, por mucho que lo negase, sabía en lo más hondo de su ser que temía al Señor de la Tormenta.
El día concluyó, y Sherena se presentó ante su creador, que reía a carcajada limpia desde hacía horas. La diosa exigió que ordenase a los ogros dragón que detuviesen sus ataques. Ofendido por aquélla insolencia, el Señor de la Tormenta atacó a Sherena, ella respondió, y así se inició una guerra divina. La diosa combatió con todas sus fuerzas ante su largamente debilitado progenitor, sin embargo, éste acabó sometiéndola y, como venganza, la violó de forma continuada durante sesenta días y sesenta noches.
Shambur, preocupado por el hecho de que no percibía la energía de su hermana, fue a buscarla, sin embargo lo que encontró fue una bestia desfigurada y delirante que apenas reconocía a quien una vez amó. Furioso, buscó venganza, pero antes de iniciar su partida, el propio Señor de la Tormenta hizo acto de presencia. La batalla fue épica, pero el cada vez más debilitado progenitor parecía que iba a imponerse, nuevamente, a otro de sus retoños. Sherana, movida por puro instinto, atacó a su eléctrico padre, nivelando así la balanza de fuerzas, Sin embargo, Shambur comprendió, mirando a la diosa, que si quería acabar esta batalla y evitar que el Señor de la Tormenta generase más destrucción en este mundo, debía sacrificarse. Así, concentró toda su energía, convirtiéndose en una bola de fuego, y la dirigió al núcleo eléctrico de su enemigo. Shambur, se consumió, pero alcanzó su objetivo, haciendo que el Señor de la Tormenta se desintegrase en millones de partículas. La mayoría de ellas fueron a parar al espacio. Pero otras quedaron frotando sobre la atmósfera y, cada vez que muchas de estas se concentrase, comenzaría una tormenta eléctrica. Los ogros dragón, huérfanos, sabían de manera inconfundible que esas tormentas era lo poco que quedaba de su padre, por lo que las celebran como un auténtico rito religioso, una pronunciación del Señor de la Tormenta desde el más allá, una condición amarga de la realidad que les amparaba.

3.1-Expulsión de los Ogros Dragón

Tras la guerra celestial, muchos ogros dragón quedaron asolados por la muerte de su señor, abandonando la batalla, migrando la mayoría hacia las montañas. No obstante, otros decidieron combatir de forma todavía más enérgica, para acabar con la raza humana. Cuando parecía que el final estaba escrito, elfos y enanos entablaron una alianza para enfrentarse a los ogros dragón, que fueron definitivamente derrotados.

4-EL OCASO DE ZAMPITUM

Como su padre y hermanos habían desaparecido, Zampitum decidió dar la posibilidad a los enanos para que pudiesen salir de las montañas. Así, conocieron a elfos y humanos, y entablaron la alianza que liquidó la amenaza que suponían los ogros dragón.
Los enanos, al ver todo lo que ofrecía el mundo exterior, y conocer al resto de razas, quedaron decepcionados. Su dios les había intentado encerrar en una cárcel de piedra, y, además, se quejaban angustiados de porqué ellos no eran tan longevos como los elfos y no tenían la capacidad de manipular la magia como ellos o lo humanos. También se preguntaban porque tenían tantas ansías por encontrar gemas y minerales varios.
Irritados por estos casos, y ante la nula respuesta de Zampitum, los enanos decidieron dejar de adorarlos. Entonces, ahora sí, Zampitum hizo acto de presencia y obligó a los enanos a adorarles. Los enanos, iracundos, le dijeron a la cara que eso jamás lo harían, y así comenzó una guerra entre los enanos y Zampitum. La contienda duró décadas, las bajas enanas fueron enormes, pero finalmente lograron apresar a la divinidad creadora y lo descuartizaron en doces partes. Cada una de esas partes fueron encerradas en el corazón de doce montañas diferentes. Y esas montañas generan por sí mismas grandes cantidades de metales o piedras preciosas, que tanto gustan a los enanos. Sin duda, la que mayor potencia tiene es aquélla montaña prohibida, donde se encerró el corazón de Zampitum. Esa montaña está llena de los metales y gemas de mayor calidad, y es fácil que un enano pierda la cordura rodeado de tantas riquezas.
Con la muerte de Zampitum, los enanos comenzaron a perder poder en todos los aspectos.

5-LA GRAN MADRE

Cuando Shambur y el Señor de la Tormenta murieron en la batalla, Sherana, avergonzada y delirante, se escondió en un rincón incógnito del mundo. Debido a la violación de su padre, comenzó a cambiar, y a mutar, debido a la ira y angustia que el Señor de la Tormenta le transmitió en forma de energía. Comenzó a crecer, a perder recuerdos, a confundir realidad con fantasía, pero, sobre todo, a sentir mucho, mucho dolor. Creció hasta obtener el tamaño de una gigantesca montaña, le salieron cientos de tentáculos, y cada uno de ellos contenía un útero diferente. Así, comenzó a parir continuamente todo tipo de criaturas. De su más profundo odio, engendraba demonios de todo tipo; de su cobardía y ansias de poder y venganza, emergía una nauseabunda raza de hombres rata; de sus instintos salvajes, se generaban una horrible raza de hombres bestia; de su espíritu combativo nacieron las razas de Orcos y Goblins.
Orcos y goblins amaban a su madre, y anhelan su cariño. Sin embargo, como está continuamente pariendo, y el dolor es intenso y continua, su madre no puede siquiera prestarles atención. Eso frustra a los miembros de esta raza, que le lleva inequívocamente hacia la destrucción. Destruir el mundo si hace falta, para que su Madre deje de sufrir, esa es el instinto que tienen, incluso aquellos que se alejan lo suficiente de su lugar de nacimiento como para acordarse conscientemente de su lugar de origen.

-Nota: Cuando los pielesverdes están cerca de la Gran Madre son sombríos, y quieren destrozar todo aquello que pueda hacer que sufra, como, por ejemplo, el resto de razas que nacen de ella. Conforme se alejan se olvidan de todo esto, pero instintivamente anhelan la destrucción debido al dolor que su Madre siente, y al cariño que no les puede dar. Podrían reproducirse, además, por esporas cuando se independizan de la tutela de la Gran Madre. Podrían haber también Tótems, estandartes, altares etc, en honor a la Gran Madre, que tengan su reflejo en el juego como objetos mágicos.

-Nota II: Un momento inesperado, Jörmundgander fecunda a la Gran Madre y de ahí nacen los Hombres Lagarto. Esta raza engendrada por ella es diferente, porque está compuesta por el instinto salvaje y la poca esperanza de salvación que le queda a la Gran Madre. En un extraño momento de lucidez la Gran Madre ocultó los huevos de los que nacerían los hombres lagarto, echándolos al mar, para que la corriente los alejase de las horribles criaturas que engendraba, y así no destruyesen dichos huevos. De este modo los hombres lagarto tienen como enemigos principales todas aquellas criaturas que engendra la Gran Madre, pues supone un sufrimiento irremediable para ella. La Gran Madre no crearía más hombres lagarto, por lo que aquí se reproducirían entre ellos, siendo los Slann los que menos lo hacen.

-Nota III: Los Ogros también podrían nacer de ella.

aclaraciones:



Me alegro de que te guste Smile

Realizo algunos apuntes por si aportan algo, relacionados con tus comentarios, pues a raíz de estos, desde luego, el relato es mutable.

En primer lugar comentar que como dispongo de poco tiempo para esto, no he mimado como me hubiese gudtado ni la redacción, ni la elaboración de los personajes y razas, tal y como me habría gustado.

-El Señor del Hielo está encerrado y aletargado, pero eso no significa que no tenga influencia en el devenir del juego. De hecho puse el tema de que fuese encerrado en el norte para que su poder hiciese que se territorio estuviese congelado. Pero se puede poner en cualquier sitio para que haga ese efecto, o partirlo en dos y que haya dos zonas congeladas etc. De hecho había pensado en poner algo así como reyes funerarios de hielo...pero me ha recordado demasiado a juego de tronos...Luego había pensado que alguna comunidad elfa o humana podría asentarse allí, y lanzar magia del hielo, usando el poder de este, que fuesen "fríos" y distantes de personalidad, que invocasen golems de hielo etc...y que haya relatos que amenacen con su vuelta...sin que esto llegase a ocurrir porque si no acabaría con todo.

-Realmente la idea era concebir tanto al Señor del Hielo como de la Tormenta como una especia de supradioses-elemento, con caracter universal, capaces de crear, destruir...y hacer cualquier cosa. Y me venía bien para crear a los ogros dragón y que explicase su afición a las "duchas de rayos".

-Las razas...como es un génesis, pues lo he planteado como la creación de las mismas, y la personalidad ya se vería según se construyese el trasfondo propio de cada una. Me he centrado más en pielesverdes por el tema de darle un caracter diferenciador, al menos en origen y motivaciones, al que presenta la literaturas fantástica habitual. Los enanos...no se si fuiste tu quien me dio la idea, de que fuesen ateos. Bueno, estos enanos no es que no crean en los dioses, es que no quieren dioses, porque creen que nada bues les van a traer. Además, el tema de la montaña donde está el corazón de Zampidum puede dar juego a la hora de que se corrompa X raza, alguna campaña etc. El resto de razas...o a seguir el estereotipo clásico con alguna variabilidad, o a desarrollarlas posteriormente.

-Lo de los hombres lagarto tienes razón, no hace falta que surjan de la Gran Madre, pueden salir directamente de Jörmundgander y listo. He leído el relato de Jaume 30, y me ha gustado también de donde surjen los hombres bestia y skavens, en plan de la propia naturaleza, para protegerse a sí misma. Eso quitaría "trabajo" a la Gran Madre para que solo produzca demonios, pielesverdes y puede que ogros.

-Con respecto a los demonios...los de los 4 dioses, como es natural. Es decir, de puede plantear que algunos tentaculos estan infectados, y de ahí salen demonios de plaga, que quieren extender la enfermedad a todo el mundo. Algunos tentáculos representan la ira que sufre la Gran Madre y de ahí saldrían los demonios de "khorne", que quieren matar, matar y matar, en combate. Otros podrían representar la lujuria..una lujuria tortuosa, como la que sufre la Gran Madre, que metafóricamente está siendo eternamente violada; y estos demonios quieren extender eso mismo por el mundo. Demonios de la conspiración...Tzeenth...Y estos demonios podrían corromper a humanos, fuerzas de la naturaleza...elfos a su modo...Loshombres rata podrían volverse malvados por culpa de ellos etc.

-Lo demás...es relatar, relatar y relatar. ¿Como evolucionan los elfos? ¿Qué formas de gobierno crean? Igual con humanos y enanos, y como interactuan todos entre sí. Y por supuesto...el surgimiento de alguna fuerza, o nigromante, que cree a los no muertos.

Espero haber aclarado cosillas, al menos en lo que concepto se refiere.

P.D: Acabo de pensar que los goblins "nocturnos" se encienrran en cuevas porque, sins er conscientes de ello, anhelan vovler al vientre de la Gran Madre xDDD

Un saludo.
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jaume30
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